Acorralada por el escándalo de sus supuestos vínculos con el narcotráfico, Lorena Villaverde renunció a su banca en el Senado a través de una carta dirigida al presidente Javier Milei. La legisladora electa, cuya asunción se había complicado tras ser impugnada su designación por senadores opositores, busca ahora mantenerse en su cargo como diputada.
En su misiva, Villaverde se victimiza ante lo que considera «operaciones mediáticas» diseñadas para «destruir, desgastar y humillar» su imagen, en referencia a las investigaciones periodísticas que revelaron sus conexiones con Fred Machado y una causa por narcotráfico en Estados Unidos. Argumenta que «sectores del viejo régimen» estarían utilizando su situación personal para obstaculizar las reformas y desgastar al gobierno libertario.
La decisión de Villaverde de renunciar al Senado se produce luego de que Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, retirara el expediente de su renuncia a esa banca, evitando así que se concrete su reemplazo. De esta manera, la legisladora busca mantener sus fueros y evitar quedar desprotegida ante posibles acciones judiciales. Ahora se prepara para asumir Enzo Fullone, que se alejó de Villaverde en medio del creciente escándalo y se cobijó con Aníbal Tortoriello.
