Ante la creciente llegada de migrantes a la frontera, Perú ha militarizado la zona limítrofe con Chile y declarado el estado de emergencia en la región de Tacna. Esta medida busca contener el flujo de personas que intentan salir de Chile, en un contexto de tensión política y social.

Las autoridades peruanas justifican la decisión ante la posible llegada masiva de extranjeros indocumentados que buscan abandonar Chile, ante la expectativa de una eventual victoria del candidato ultraderechista José Antonio Kast, quien prometió expulsar a los indocumentados, en su mayoría venezolanos.

El estado de emergencia tendrá una vigencia de 60 días en los distritos fronterizos de Palca, Tacna y La Yarada–Los Palos, y contempla restricciones a la libertad de tránsito, reunión e inviolabilidad del domicilio. El ministro del Interior peruano, Vicente Tiburcio, se trasladó a la zona y confirmó el despliegue inmediato de medio centenar de soldados en el puesto fronterizo de Santa Rosa, con el refuerzo de otros 50 militares en los primeros días de diciembre. La medida permite «incrementar de inmediato la presencia policial y militar», según el canciller peruano, Hugo de Zela, quien enfatizó que «no permitiremos la migración irregular, no tenemos capacidad para recibir más migrantes». Por su parte, el gobierno chileno reconoció una «concentración de personas» que intenta salir del país. Ambos países instalarán un comité binacional de cooperación migratoria para gestionar la situación.