Tras un incidente violento cerca de la Casa Blanca, Donald Trump ha endurecido su discurso y política migratoria, anunciando medidas drásticas que impactarían profundamente la sociedad estadounidense. El expresidente propone suspender de manera permanente la inmigración proveniente de países del tercer mundo, argumentando la necesidad de que el sistema estadounidense se recupere.
Trump, a través de un extenso mensaje en redes sociales, también amenazó con revocar «millones» de visas otorgadas durante la administración de su sucesor, Joe Biden, y expulsar a todo aquel que no sea considerado un «activo neto» para el país. Además, planea eliminar beneficios y subsidios federales para quienes no sean ciudadanos y deportar a extranjeros que representen un riesgo para la seguridad o que no sean compatibles con lo que él define como «civilización occidental».
Estas declaraciones se producen tras el fallecimiento de una agente de la Guardia Nacional, víctima de un ataque perpetrado por un ciudadano afgano que había ingresado a Estados Unidos como refugiado en 2021. El gobierno ya había anunciado una revisión exhaustiva de visas y permisos migratorios concedidos en los últimos años. Trump justifica estas medidas como necesarias para reducir las poblaciones «ilegales y disruptivas» y restaurar el bienestar de la nación, afirmando que «solo la migración inversa puede resolver completamente esta situación».
