La reciente cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Corea del Sur ha generado un impacto positivo en el mercado de la soja, especialmente tras el anuncio de Scott Bessent sobre la compra significativa de soja estadounidense por parte de China. Según sus declaraciones, China adquirirá 12 millones de toneladas este año y mantendrá compras anuales de 25 millones durante los próximos tres años. Este compromiso provocó un cambio abrupto en el mercado de Chicago, que pasó de registrar pérdidas a celebrar subas importantes en cuestión de minutos.

En Argentina, la situación del cultivo de soja presenta matices. Aunque la rentabilidad en campos propios mejora, la carga impositiva, especialmente las retenciones, sigue afectando a quienes trabajan en tierras alquiladas, donde las pérdidas pueden ser significativas. La Bolsa de Comercio de Rosario estima que, con un rendimiento promedio de 40 quintales por hectárea, el margen neto en campo propio es positivo, pero en arrendamientos los costos de alquiler y las retenciones complican la ecuación. Además, factores como la incertidumbre cambiaria y la posible libre flotación del dólar añaden variables difíciles de prever para los productores.

El panorama internacional también influye en la dinámica local. Se espera que la cosecha brasileña alcance cerca de 180 millones de toneladas, lo que podría presionar los precios globales. Además, la presencia de La Niña y las condiciones climáticas afectan la producción regional. Por otro lado, la comercialización en Argentina avanza a buen ritmo, con un volumen comprometido que supera los promedios de años recientes, aunque la volatilidad en los precios y la política fiscal futura generan cautela entre los productores y compradores. En conjunto, el mercado de la soja muestra señales de recuperación y optimismo, aunque con desafíos que requieren atención constante.