Las del domingo fueron elecciones muy atípicas en General Pueyrredon.

– No hubo PASO.
– El intendente Montenegro fue candidato a senador por una fuerza política distinta a la que lo llevó a ser reelecto y además anunció que dejará el cargo en diciembre para asumir su nuevo rol.
– El oficialismo local del PRO convertido en LLA jugó por primera vez y sin un actor relevante desde lo político.
– Fernanda Raverta volvió a enfrentar a Montenegro pero a nivel seccional, mientras que en lo local no se mantuvo la alianza electoral del 2023 con Gustavo Pulti.
– Gustavo Pulti se presentó con la boleta corta de Acción Marplatense, su sello vecinal, pero representando al Gobernador Axel Kicillof.
– La UCR se presentó a elecciones pero no como tal, sino con un sello prestado (otro nombre). Encabezando la boleta colocó a una extra-partidaria.
– LLA, aún sin ninguna figura política local, fue colgada de Montenegro, quien los colocó en escena vistiéndose de violeta.
– Partidos nacionales, provinciales y locales se presentaron en un momento en que más que nunca, la grieta da poco lugar para nuevas ofertas.
– En el fondo se esconde un jugador inesperado con resultado sin precedentes.

En ese contexto, ¿que pasó?:

Guillermo Montenegro demostró al Presidente que su apoyo era real y que jugaba con todo, sin especular. Se puso el buzo violeta y posó con el cartel “Kirchnerismo NUNCA MAS”. En medio del escándalo por los audios de Spagnuolo, el intendente se la jugó y salió a decir públicamente que se iba a demostrar que lo que se denunciaba en los audios era mentira. Una postura MUY jugada.
Además, se subió al escenario con el Presidente Milei y su hermana Karina para bancar en un acto. Logró ganarle (él) al peronismo kirchnerista un mano a mano, en medio de esos escándalos que lo perjudicaban electoralmente pero de los que no tenía nada que ver. Ganó por 4 puntos en un contexto más que adverso. Fue el aliado del PRO que mejor rindió en la provincia de Buenos Aires. Cumplió con creces. Ganó y bancó los trapos.

La lista local de LLA, un tanto tímida porque estaba encabezada por un funcionario del PRO que debía actuar como libertario y que además no tiene la gimnasia de un dirigente político con manejo ni carisma. Fernando Muro cumplió poniendo la cara y será concejal. Agustín Neme deberá gobernar con un concejo deliberante, ahora, sin mayoría propia. El resultado: pobre.

Fernanda Raverta se vuelve a presentar para perder con su partido pero para volver a ganar a nivel personal. Sumar los ingresos como senadora y los de su marido como concejal (que viene de ser senador), le asegura un futuro económico sólido y holgado por muchos años más de los que ya viene teniendo hace tiempo. Ojalá invierta en la Mar del Plata del Sí!. El peronismo no puede ganar una elección en Mar del Plata. Perdió como líder, ganó en lo personal y volvió a cumplir.

Gustavo Pulti, el veterano ex intendente, hoy convertido casi en un militante adolescente de izquierda, volvió al ruedo como protagonista. En 2023 defraudó a los seguidores de AM que a la noche lo eligieron como candidato y se enteraron por la mañana que, de madrugada, se había cambiado de partido y sería senador kirchnerista. En un momento en que el nivel político de los concejales y demás actores locales tocan fondo en capacidad como nunca, alguien en retirada pero con la experiencia de Pulti, podía llegar a lograr algo. Y lo hizo. Empató con la lista oficial del kirchnerismo de Raverta y se consolidó de cara a un 2027 que, aunque seguramente no lo vea como protagonista, lo tiene como la figura más fuerte hasta ahora para pelear la intendencia. Pulti ganó.

La UCR marplatense dejó de ser protagonista hace ya varios años. Sobre todo desde que se retiró de la política Daniel Katz y el partido quedó en manos de figuras como Vilma Baragiola y Maximiliano Abad. La primera una buena candidata para legislativas (perdió siempre por la intendencia) y el segundo, muy muy hábil para el rosqueo pero incapaz de encabezar una boleta ya sea de concejales o intendente. Evitando exponerse a un bajo resultado, siempre se caracterizó por ajustar las situaciones para beneficiar a su núcleo chico (esposa, amigos, etc), incluso, en contra de su propio partido.
Enemistado con Montenegro y con su relación cercana a Martín Menem también disuelta, Abad se alejó de LLA y recuperó su espíritu de lucha. Abad no presentó boleta de la UCR, sino que recurrió a un sello prestado, para desvincularlo al partido centenario y al frente colocó a una periodista con buena imagen, extra-partidaria. En un momento difícil para nuevas opciones, Abad, Nuevos Aires y su equipo, lograron llegar al piso y meter dos concejales: la periodista Gabriela Azcoitía y Ariel Bordaisco, amigo de Abad y actual senador (termina en diciembre). Quedaron cuartos, pero un cuarto y excelente lugar para el momento político. Lograron el objetivo y Gabriela Azcoitía no puso su cara y prestigio en vano. Ganaron todos.

LLA marplatense ganó dos concejales y la posibilidad de decir (aunque no sea real) que gobiernan Mar del Plata. Con un partido y un equipo político que no crece en la ciudad, lograron subirse al caballo ganador (Montenegro, no Milei) y crecer en estructura (y caja) política. LLA local, ganó.

Los participantes de la elección que fueron con otras boletas: Durísimo momento para jugarse. No hay cerebro de vecino de a pie que soporte semejante actualidad política. No se podía pensar en algo nuevo y que además no tuviera espacio en medios ni en redes para promocionar bien su propuesta. Por lo menos para competir contra los dos monstruos que se disputaban el poder. Se la jugaron seguramente con mucha convicción, pero les tocó el peor momento para asomar la cabeza. Ojalá a algunos, el futuro les dé otra oportunidad. Ellos perdieron, pero no se atemorizaron.

El ganador inesperado del que nadie habla:
Si bien el triunfo de LLA apadrinada por el intendente Montenegro ganó la elección, se dió en un resultado insólito para la ciudad: por primera vez, el peronismo fue la fuerza más votada.
Entre los votos de la lista de Fuerza Patria y los de AM de Pulti, respondiendo abiertamente a Kicillof, sumaron un punto más que los que consiguió LLA a nivel local.
Un resultado para tener en cuenta a futuro.