Javier Milei sostiene que la contienda electoral en la provincia de Buenos Aires se mantiene en un empate técnico con el kirchnerismo, pero expresa una clara preocupación por el posible ausentismo de sus votantes. Aunque niega que los audios relacionados con casos de corrupción hayan tenido un impacto directo en su campaña, reconoce que estos escándalos podrían generar desilusión o frustración entre su base, lo que podría traducirse en una menor participación en las urnas.

Durante el cierre de campaña en Moreno, Milei hizo un llamado enfático a sus seguidores para que no se queden en sus casas el día de la elección, advirtiendo que el voto es fundamental para frenar al kirchnerismo y cambiar la provincia. Defendió también a su hermana Karina frente a las acusaciones y calificó las filtraciones como maniobras políticas destinadas a debilitar a su espacio. En este contexto, la principal preocupación es que la apatía o el desencanto por los casos de corrupción en investigación afecten la movilización electoral.

Desde el entorno de Milei, se interpreta que incluso un resultado ajustado o un empate técnico sería una victoria, dado que el oficialismo debería ganar por un margen amplio para consolidar su poder. Por eso, la estrategia se centra en incentivar la participación y evitar que el temor o la frustración lleven a una baja en la asistencia a las urnas, que podría beneficiar al kirchnerismo en estas elecciones.