En las recientes elecciones en Corrientes, el gobernador Gustavo Valdés logró una contundente victoria, consolidando su liderazgo con una diferencia superior a los 30 puntos sobre sus competidores. Su hermano, Juan Pablo Valdés, fue el candidato oficialista que se impuso en primera vuelta 51,43%, reafirmando el apoyo local y la fortaleza del oficialismo provincial. Este triunfo representa un respaldo claro a la gestión de Valdés, a pesar de algunos cuestionamientos y episodios polémicos que marcaron la campaña. En segundo lugar, quedó Martín “Tincho” Ascúa con el 20,07% de los votos y en tercer lugar Ricardo Colombi con el 16,79% de los votos.

Por otro lado, La Libertad Avanza (LLA) sufrió un duro revés al quedar en cuarto lugar con menos del 10% de los votos, muy por debajo de las expectativas previas. El candidato Lisandro Almirón no logró capitalizar la marca ni el impulso nacional del movimiento libertario, y su performance fue superada ampliamente por el peronista Martín “Tincho” Ascúa y Ricardo Colombi, de ECO. La ruptura con aliados provinciales y la decisión de presentar un “violeta puro” sin acuerdos estratégicos se reflejó en este resultado adverso.

La campaña de LLA en Corrientes estuvo marcada por incidentes y denuncias de irregularidades, incluyendo bloqueos de rutas y falta de boletas en algunas escuelas, lo que generó tensiones y acusaciones cruzadas entre el oficialismo provincial y los libertarios. Karina Milei, máxima referente nacional del partido, optó por no acompañar a Almirón el día de la votación, aunque días antes había encabezado la campaña local que terminó con episodios de violencia.

Expertos consultados coinciden en que la derrota de LLA en Corrientes evidencia las dificultades de la estrategia de ir con lista propia sin alianzas, especialmente en territorios donde los provincialismos tienen fuerte arraigo. Además, remarcan que el resultado pone en evidencia la necesidad de un candidato que active la marca, ya que solo el sello no garantiza éxito electoral. Para el oficialismo nacional, este traspié complica el panorama de cara a las elecciones legislativas en Buenos Aires y a nivel nacional, donde LLA esperaba consolidar su crecimiento.

En resumen, la elección en Corrientes reafirmó el dominio del oficialismo local y dejó a La Libertad Avanza en una posición débil, con un mensaje claro sobre la importancia de las alianzas y la estrategia electoral en provincias con dinámicas políticas propias y complejas. El desafío para los libertarios será reconstruir su presencia y ajustar su propuesta para enfrentar “la madre de todas las batallas” en Buenos Aires y las próximas elecciones nacionales.