En medio de un contexto electoral y económico complejo, el Gobierno argentino implementa una estrategia conocida como «Plan Aguante» para evitar que el dólar oficial supere el techo de la banda cambiaria y, de esta forma, mantener bajo control la inflación. Para ello, además de elevar las tasas de interés a niveles récord y reforzar la intervención en el mercado de futuros, se detectaron indicios de ventas de dólares por parte del Tesoro Nacional. Estas maniobras buscan contener la tensión financiera y evitar un salto abrupto del tipo de cambio que podría desatar incertidumbre en los mercados.

Según datos oficiales y análisis de consultoras como 1816 y Vectorial, en las últimas semanas se observó una caída significativa en los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central, acompañada de un aumento en los depósitos en pesos, lo que sugiere ventas directas de divisas en el mercado spot. Aunque el Gobierno niega haber utilizado los dólares enviados por el FMI para estas operaciones, la evidencia indica que el Tesoro ha comenzado a desprenderse de reservas acumuladas para abastecer la demanda y contener la presión sobre el peso, especialmente en la previa de las elecciones legislativas y provinciales.

Esta dinámica se da en un escenario donde la inversión extranjera directa se desploma a niveles no vistos desde 2017, y la fuga de capitales supera los 14 mil millones de dólares en lo que va del año, superando incluso el crédito otorgado por el FMI. La formación de activos externos por parte del sector privado no financiero refleja una salida constante de dólares, mientras que la demanda de billetes para atesoramiento bate récords. El Banco Central, por su parte, mantiene una política monetaria contractiva con tasas que alcanzan el 75%, y regula el mercado con encajes y contratos de dólar futuro para sostener la estabilidad cambiaria.

El Gobierno enfrenta así un delicado equilibrio: por un lado, debe preservar las reservas y cumplir con las metas del acuerdo con el FMI; por otro, busca evitar un salto del dólar que podría desestabilizar la economía y afectar sus chances electorales. La venta de dólares del Tesoro, aunque modesta en volumen, refleja la urgencia por controlar el tipo de cambio en un contexto de alta incertidumbre y demanda sostenida de divisas, con provincias que enfrentan vencimientos en moneda extranjera en los próximos días. La sostenibilidad de esta estrategia dependerá de la capacidad del Ejecutivo para manejar las expectativas del mercado y mantener la confianza en medio de un escenario político y económico volátil.