La investigación judicial sobre el escándalo de coimas en la compra de medicamentos sigue avanzando con firmeza. El juez Sebastián Casanello, visiblemente molesto por la resistencia que opuso la droguería Suizo Argentina, decidió ordenar el secuestro inmediato de computadoras y servidores de la empresa. Esta medida se tomó luego de que la firma se negara a entregar voluntariamente el material solicitado, que incluye correos electrónicos y documentos clave para esclarecer el caso. La Fiscalía, encabezada por Franco Picardi, intervino para garantizar que la orden judicial se cumpliera, y el personal policial permanece en el lugar hasta obtener todo el material requerido.
En paralelo, la situación con los integrantes de la familia Kovalivker se complica. Eduardo Kovalivker, el patriarca, se presentó ante el juzgado y entregó su teléfono celular, pero fue su hijo Jhonatan, conocido como Jhonny, quien generó mayor preocupación. Durante un allanamiento en Nordelta, Jhonny huyó tras vaciar sus cajas de seguridad y recién se presentó 48 horas después. Aunque entregó su teléfono, se negó a proporcionar las claves, lo que dificulta la investigación. Ante estos hechos, Casanello evalúa imputarle cargos por intento de fuga y obstrucción a la justicia, lo que podría derivar en una detención preventiva.
El clima en Comodoro Py es de tensión, ya que la rapidez con la que actuó Picardi para obtener pruebas durante el fin de semana contrastó con la resistencia de los Kovalivker y la droguería. Además, se especula que laboratorios asociados a Cilfa podrían estar involucrados en el entramado del escándalo. Por ahora, la Justicia mantiene firme su postura para avanzar en la causa y no descarta nuevas medidas coercitivas para asegurar el acceso a toda la evidencia necesaria.
