El escándalo por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sacude al gobierno de Javier Milei a pocos días de las elecciones. El propio presidente confirmó la autenticidad de los audios filtrados, en los que Diego Spagnuolo, exdirector de la agencia y amigo cercano, relata cómo Karina Milei, hermana del mandatario, recibía un 3% de las compras de medicamentos como comisión ilegal. A pesar de reconocer la voz de Spagnuolo, Milei negó rotundamente las acusaciones y aseguró que llevarán el caso a la Justicia para demostrar que se trata de mentiras.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, respaldó al presidente y a “Lule” Menem, otro involucrado en la causa, calificando a Spagnuolo como una persona en la que no se debía confiar. Francos reveló que el exfuncionario frecuentaba la Quinta de Olivos y que su despido fue inevitable tras la gravedad de las denuncias. Además, consideró que el escándalo es una operación política orquestada por el kirchnerismo en plena campaña electoral, destinada a desgastar al gobierno libertario.

En el PRO, la situación genera preocupación, aunque se mantiene la cautela sobre el impacto real en las urnas. Dirigentes del partido amarillo advierten que la maniobra busca bajar la participación electoral para favorecer al kirchnerismo, y lamentan las internas y el desgaste que atraviesa La Libertad Avanza. Mientras tanto, Milei y su entorno continúan con la campaña, negando las imputaciones y sosteniendo que la justicia esclarecerá la verdad. La crisis interna y las acusaciones cruzadas marcan un clima político tenso a menos de dos semanas de los comicios.