La alianza entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO para las elecciones de este año muestra una marcada disparidad en la coordinación y el trabajo conjunto entre ambos espacios, especialmente al comparar la provincia de Buenos Aires con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Mientras en territorio bonaerense se observa una mayor sintonía y una estrategia liderada por Karina Milei, en la Ciudad la relación es mucho más distante y la colaboración parece limitada.

En la provincia de Buenos Aires, Karina Milei tomó el control de la campaña, con el apoyo de referentes de LLA como Lule Menem y Sebastián Pareja, y con Santiago Caputo manejando la estrategia. Aunque el PRO local, encabezado por Cristian Ritondo, no participó activamente en las reuniones de diseño de la campaña, sí estuvo presente en eventos clave, como la inauguración de la campaña en Villa Celina, y mantiene un diálogo fluido con los armadores de LLA. El acto próximo en La Plata, donde Milei será la figura central, refleja esta dinámica, con dirigentes del PRO que ya se sumaron públicamente a la iniciativa, vistiendo incluso la indumentaria característica de los libertarios.

Por el contrario, en CABA la alianza enfrenta tensiones evidentes. Aún sin definiciones firmes sobre las listas, desde ambos sectores anticipan que la campaña se desarrollará por separado. La conducción estará en manos de LLA, sin espacio para que el PRO influya en decisiones clave como el eslogan o la estrategia general. Esta situación se agrava por la falta de entusiasmo y la convulsión interna dentro del PRO porteño, donde figuras como María Eugenia Vidal y Diego Guelar han expresado distanciamiento respecto a la alianza y a la participación en la campaña. La sensación predominante es que el PRO no quiere ser relegado a un rol secundario ni perder su identidad dentro del frente.

Este escenario refleja un acuerdo electoral con escasa armonía entre los socios, donde la coordinación y el trabajo conjunto varían significativamente según el distrito, poniendo en evidencia los desafíos que enfrenta la alianza para consolidar una campaña unificada de cara a las elecciones de octubre.