Un avance significativo se produjo en la investigación del caso Libra, relacionado con una presunta estafa. Los querellantes lograron descubrir la verdadera identidad de Julián Peh, el supuesto empresario de Singapur que había sido vinculado al escándalo. Interpol informó al fiscal Eduardo Taiano que no existían registros oficiales en Singapur bajo ese nombre, lo que llevó a las autoridades a profundizar en la búsqueda. Finalmente, en Estados Unidos se confirmó que su nombre real es Qihao Bao, según consta en registros universitarios norteamericanos.
Además, hay fuertes indicios de que esta persona estuvo presente en la residencia presidencial de Olivos el día en que se lanzó Libra, un dato que podría ser clave para la causa. Los denunciantes planean solicitar a Migraciones que confirme su ingreso y salida del país. Este hallazgo se suma a la sospecha de que Peh habría tenido reuniones con el Presidente durante ese evento, lo que complica aún más la situación política y judicial.
Un aspecto que genera gran preocupación es que no solo el presidente habría respaldado a una persona involucrada en una estafa, sino que además esa persona ni siquiera existía oficialmente en Singapur, lo que pone en evidencia una grave falla en los controles. Esto demuestra que cualquier individuo con un argumento lo suficientemente convincente, incluso sin identidad real comprobada, podría haber tenido acceso a la residencia presidencial. Tal situación representa un riesgo significativo no solo para la seguridad personal del mandatario, sino también para todo el sistema de protección presidencial, cuestionando los protocolos vigentes y la capacidad de filtración de personas no autorizadas.
Mientras tanto, la investigación avanza gracias al esfuerzo de la querella, ya que el fiscal Taiano mantiene la causa en un estado casi paralizado. La querella incluso logró obtener el legajo escolar de Qihao Bao, lo que demuestra la profundidad de la pesquisa. Por otro lado, el gobierno había atribuido inicialmente la maniobra financiera a una empresa llamada Kit Protocol, que supuestamente estaba manejada por Peh, pero la falta de registros oficiales en Singapur pone en duda esa versión. Este caso sigue generando controversia y mantiene la atención sobre las conexiones entre el mundo cripto y la política nacional.
