El radicalismo porteño se ha separado del armado de Juntos en CABA, la cual era apoyada por Elisa Carrió, Ricardo López Murphy y Graciela Ocaña. El sector radical ha optado por unirse al grupo de gobernadores que busca ampliar el espectro de la coalición y que se mantiene alejado de las posturas más extremas de la derecha y del kirchnerismo. El sector considera que este es un camino más amplio para el partido en el panorama político actual.
La UCR en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se aleja de la mesa de decisiones que se conformó tras la salida de Mauricio Macri de la jefatura del PRO. Esta mesa, integrada por la Coalición Cívica y el larretismo, buscaba reordenar el espacio político. La decisión de la UCR de desvincularse y buscar un acuerdo con los gobernadores ha generado un nuevo escenario en el que se prevé que se disputen los votantes más moderados.
Los referentes de la UCR, Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, junto al gobernador correntino, Gustavo Valdés, creen que esta nueva estrategia podría ser la clave para consolidar la presencia del partido en las próximas elecciones. La Coalición Cívica, a través de Maximiliano Ferraro, ha intentado mantener la unidad y ha señalado que el radicalismo es un socio indispensable. Sin embargo, la estrategia de la UCR de «poner un pie afuera» de la mesa de Juntos ya es un hecho consumado. Por su parte, en el macrismo ya hay quienes pronostican que los votos de las próximas legislativas se dividirán entre estos nuevos frentes. En este contexto, un sector del radicalismo bonaerense también se alinea con la postura de la UCR porteña.
