Una nueva geografía agrícola se dibuja en el continente africano. El gigante asiático acaba de sembrar sus primeras hectáreas de soja en Mozambique, marcando el inicio de una ambiciosa apuesta por trasladar su producción de proteínas vegetales al sur del mundo. La operación, que ya cuenta con 1.000 hectáreas en pleno funcionamiento, representa la primera vez que China cultiva soja fuera de sus fronteras.
El proyecto piloto se desarrolla en la provincia de Gaza, donde equipos técnicos chinos trabajan codo a codo con agricultores locales. Las semillas utilizadas provienen de cultivares brasileños adaptados al clima africano, mientras que la maquinaria fue traída directamente desde las pampas argentinas. «Estamos creando un corredor agrícola que conecta Asia, América del Sur y África», explicó Li Wei, director del programa de cooperación agrícola sino-africana.
La iniciativa responde a la creciente demanda china de proteínas vegetales, que ha duplicado su consumo en la última década. Según datos oficiales, Pekín importó más de 100 millones de toneladas de soja en 2024, principalmente desde Brasil y Estados Unidos. Ahora busca diversificar sus fuentes de abastecimiento mientras desarrolla capacidades productivas en territorios donde la mano de obra es más económica.
El gobierno mozambiqueño otorgó concesiones de tierra por 25 años, a cambio de transferencia tecnológica y la construcción de infraestructura agrícola. Los planes contemplan expandirse a 10.000 hectáreas para 2027, con la posibilidad de replicar el modelo en Tanzania y Zambia. Expertos advierten que este tipo de acuerdos podrían transformar radicalmente los patrones de comercio agrícola global.
