Las góndolas volvieron a temblar. Desde el lunes pasado, las principales marcas de consumo masivo empezaron a remarcar sus productos con aumentos que oscilan entre el 3 % y el 9 %, según relevamientos de cámaras sectoriales y consultoras privadas. La oleada afecta a alimentos, bebidas, perfumería y limpieza, y ya se nota en supermercados porteños y del interior.
Los fabricantes argumentan que la suba responde a la actualización de costos en dólares de insumos importados, la suba de tarifas y el encarecimiento de la logística. “El margen de ganancia se achicó hasta límites insostenibles; no nos queda otra que trasladar parte de la presión”, explicó un directivo de una alimenticia líder. En las cadenas de autoservicio ya se observan etiquetas nuevas en galletitas, aceites y bebidas azucaradas, mientras que los productos de primera necesidad —leche, pan y pollo— aún muestran valores estables.
Para las consultoras, la remarcación anticipa una inflación de agosto que podría ubicarse por encima del 4 % mensual. “Las firmas están adelantando subas antes de que se disparen aún más los costos”, señalaron desde LCG. Mientras tanto, los consumidores ya modifican hábitos: crecen las ventas de segundas marcas y los envases más chicos. El Indec publicará el primer relevamiento oficial de precios la semana próxima, pero en las góndolas la suba ya es un hecho.
