El gobierno de Javier Milei ha emprendido una profunda reestructuración de su esquema de poder, buscando estabilizar su gestión en medio de una coyuntura compleja marcada por conflictos internos, reveses legislativos y fluctuaciones económicas. Esta reorganización urgente, liderada por el propio presidente y su hermana Karina Milei, busca fortalecer la capacidad del Ejecutivo para defender sus decisiones y encarar los próximos desafíos electorales.
En este nuevo diseño, Guillermo Francos, el jefe de Gabinete, ha ganado una centralidad indiscutible, consolidándose como el principal ministro político y sumándose al círculo íntimo de decisión del presidente. A su lado, Santiago Caputo, el estratega de confianza de Milei, verá incrementado su peso en la coordinación de las campañas electorales, tanto a nivel provincial como nacional. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, mantiene su rol de supervisora general de la administración y, de manera crucial, de la arquitectura partidaria, con injerencia directa en la conformación de listas en las provincias. Dentro de esta reconfiguración, Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, concentrará sus esfuerzos en el armado político en el interior del país, mientras que Eduardo «Lule» Menem, primo de Martín, orientará su influencia hacia la estrategia en la provincia de Buenos Aires, integrándose a la recientemente activada «mesa bonaerense».
Esta reordenación se produce tras una semana particularmente turbulenta para el gobierno. Las dificultades en el Congreso, donde la oposición logró aprobar leyes como las modificaciones al financiamiento de la discapacidad y los aumentos para jubilados –proyectos que el gobierno atribuye a un «oportunismo» pero que también reconoce como resultado de errores políticos propios–, se sumaron a factores económicos externos. La suba de aranceles anunciada por Donald Trump, por ejemplo, generó un efecto dominó en los mercados regionales, provocando una suba del dólar y un desplome de bonos, lo que reavivó la incertidumbre cambiaria y golpeó el plan de estabilización del ministro de Economía, Luis Caputo.
La «mesa bonaerense», inaugurada por el presidente, busca ordenar la interna de La Libertad Avanza en el distrito más poblado del país y limar asperezas entre las distintas facciones. Se espera que el propio Javier Milei se involucre activamente en la campaña en territorio bonaerense, presentando personalmente a los candidatos de su fuerza con la esperanza de transferirles parte de su capital político.
Mientras tanto, los recientes vetos presidenciales a las leyes de discapacidad y jubilados han generado un amplio repudio en todo el arco político, desde referentes kirchneristas hasta figuras de la izquierda y el peronismo. La oposición ha denunciado que estas decisiones representan un avasallamiento al Congreso y afectan derechos fundamentales de sectores vulnerables. El desafío para el gobierno será ahora demostrar que esta nueva arquitectura política puede generar la cohesión interna y el músculo necesario para mantener el equilibrio de poder en un Congreso fragmentado, donde cada iniciativa se define voto a voto, al tiempo que intenta contener la inestabilidad económica.
