Tras un fuerte terremoto de magnitud 8.8 en la península de Kamchatka, Rusia, Chile evacuó a más de 1.4 millones de personas de su costa debido al riesgo de tsunami. La medida preventiva se activó luego de que se emitiera una alerta de tsunami para todo el litoral chileno y se registraran las primeras olas en el territorio nacional.
El sismo, el más intenso desde 2011, ocurrió a una profundidad de 20.7 kilómetros y a 126 kilómetros de la costa de Petropávlovsk-Kamchatski. En Chile, las primeras olas alcanzaron los 60 centímetros en Coquimbo y hasta 70 centímetros en la Isla de Pascua.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) activó la alerta roja a primeras horas de la mañana, movilizando a la población costera. La evacuación se desarrolló de forma ordenada y disciplinada, según el subsecretario del Interior, Víctor Ramos.
Para facilitar el proceso, el gobierno suspendió clases en todos los establecimientos educacionales cercanos a la costa y ordenó a los pescadores artesanales retirar sus embarcaciones de la playa. También se evacuaron cinco cárceles y varios hospitales de la costa.
El presidente Gabriel Boric hizo un llamado a la calma y recordó el precedente del sismo de 2010, cuando una alerta insuficiente tras el terremoto desencadenó un tsunami mortal.
La alerta de tsunami motivó el cierre preventivo de la mayoría de los puertos chilenos. El fenómeno también afectó a otros países del Pacífico, donde se emitieron alertas de tsunami.
