Mientras se aguardan los vetos del presidente Javier Milei a las leyes sobre jubilaciones, moratoria previsional y emergencia en discapacidad, la oposición en la Cámara de Diputados se encuentra en una ardua tarea para conseguir el quórum necesario y poder sesionar. A pesar de un intento fallido esta semana, los bloques opositores, tanto los más críticos como los dialoguistas, están negociando una fecha y un temario para una nueva convocatoria.

El peronismo y la izquierda preferirían que la sesión se lleve a cabo el 6 de agosto, mientras que los radicales disidentes de Democracia para Siempre se inclinan por la semana del 13. Sin embargo, el principal obstáculo reside en lograr un consenso sobre los temas a tratar, que asegure la presencia de los diputados necesarios para sesionar.

Si bien existe acuerdo en discutir el financiamiento universitario y la declaración de emergencia en pediatría, a raíz de la crisis del Hospital Garrahan, otros temas propuestos por el peronismo no generan el mismo nivel de adhesión. Entre ellos, se encuentran el rechazo a una serie de decretos delegados firmados por el presidente Milei, como el DNU que desregula la Marina Mercante, el que busca disolver el Instituto del Teatro y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), y el que transforma el Banco Nacional de Datos Genéticos en un organismo desconcentrado dependiente de la Jefatura de Gabinete.

Por otro lado, la oposición podría intentar aprobar un emplazamiento que establezca un plazo para que las comisiones de Presupuesto y Energía dictaminen los proyectos que ya cuentan con media sanción del Senado, impulsados por los gobernadores: el reparto automático de los ATN a las provincias y la coparticipación de lo recaudado por el Impuesto a los Combustibles Líquidos.

El posible rechazo a los vetos presidenciales no se incluiría en el temario, ya que se considera que debatir estos temas cerca de las elecciones aumentaría el costo político para aquellos que apoyen al oficialismo.

Uno de los diputados «dialoguistas» se quejó de que «los kirchneristas quieren agregar muchos temas que no aceptan otros espacios», lo que dificulta el acuerdo. Además, existe preocupación por el hecho de que el 7 de agosto vence el plazo para solicitar el reconocimiento de alianzas de cara a las elecciones de octubre, lo que podría llevar a que los diputados que responden a gobernadores que estén negociando con los libertarios se ausenten para no generar conflictos en esas conversaciones.

Los bloques opositores también buscan asegurarse el respaldo de los gobernadores para todos los puntos de la agenda, y no ser utilizados únicamente para avanzar con los proyectos relacionados con los fondos provinciales. «Los gobernadores que están cerrando con LLA se están haciendo los distraídos», resumieron.

La oposición se muestra cautelosa, ya que busca evitar a toda costa regalarle una victoria parlamentaria al Gobierno convocando a una sesión sin quórum, especialmente en la antesala del rechazo a los vetos por jubilaciones y discapacidad.

En caso de ser aprobados, tanto la emergencia en pediatría como el aumento del financiamiento universitario tendrían un impacto fiscal. El proyecto impulsado por los rectores universitarios, por ejemplo, actualiza automáticamente por inflación los gastos de funcionamiento de las casas de estudios, ordena la convocatoria a paritarias para recomponer el salario docente y no docente, y aumenta las becas, entre otros puntos.