Desde el gobierno nacional, el vocero Manuel Adorni declaró que la vicepresidenta Victoria Villarruel «no es parte de la gestión desde hace muchísimo tiempo» y que «no comparte los objetivos que tiene este Gobierno».

Esta declaración se produce en medio de crecientes tensiones entre Villarruel y el Poder Ejecutivo, alimentadas por su rol al frente del Senado, donde la oposición logró aprobar proyectos que incomodan al oficialismo, y por sus acercamientos a gobernadores peronistas. Ante este panorama, en la Casa Rosada evalúan una jugada audaz: impulsar la candidatura de Karina Milei al Senado.

Según fuentes cercanas al gobierno, la idea sería convertir a Karina en la virtual vicepresidenta, postulándola como presidenta provisional del Senado una vez electa legisladora. Esta movida no solo blindaría la línea de sucesión presidencial, sino que también desplazaría a Villarruel, consolidando el poder de Karina dentro del gobierno.

Si bien Javier Milei ha expresado su resistencia a que su hermana se convierta en candidata, en el gobierno consideran que su presencia en el Congreso es fundamental para garantizar la lealtad y la cohesión dentro del espacio libertario. La posible candidatura de Karina Milei al Senado marca un nuevo capítulo en la interna del gobierno y redefine el mapa de poder dentro de La Libertad Avanza.