La reciente decisión del gobernador de Río Negro de no incluir al vicegobernador como primer candidato a senador nacional ha desatado una tormenta política en la provincia, poniendo en tela de juicio la cohesión del oficialismo. El vicegobernador expresó públicamente su descontento, sugiriendo que su exclusión se debe a diferencias ideológicas y a sus críticas abiertas sobre la situación nacional.
En un comunicado, el vicegobernador manifestó que el gobernador le comunicó su decisión de impulsar una candidatura al Senado con un enfoque diferente al suyo. Añadió que no comparte el análisis del escenario político actual ni la estrategia elegida, dejando entrever una fractura en la cúpula del poder provincial. El vicegobernador también declaró que siente que ha sido «vetado por sus ideas», una acusación que añade más leña al fuego en este conflicto.
La situación ha generado incertidumbre sobre el futuro político de la provincia y la estabilidad de la coalición gobernante. Las declaraciones del vicegobernador, en las que afirma que «los métodos desnudan la verdadera ideología», sugieren una profunda decepción y una posible ruptura en la relación con el gobernador. Este conflicto interno podría tener repercusiones significativas en las próximas elecciones y en la configuración del poder político en Río Negro.
