El gobierno de Javier Milei obtuvo la aprobación de tres nuevos préstamos por un total de USD 1.500 millones, provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). Estos fondos, según fuentes oficiales, serán destinados a fortalecer la política fiscal y modernizar la administración tributaria.
De los USD 1.500 millones, USD 800 millones se destinarán al «Programa de Fortalecimiento de la Política Fiscal II», mientras que USD 400 millones serán para el «Programa de Apoyo a Reformas Regulatorias para la Competitividad». Los USD 300 millones restantes, otorgados por el BIRF, se utilizarán para financiar el «Programa de Modernización de los Servicios de Administración Tributaria», con el objetivo de mejorar la eficiencia y transparencia del sistema.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) evaluó el impacto de estas operaciones y concluyó que tendrán un «impacto limitado en términos macroeconómicos sobre los flujos de la balanza de pagos internacionales». Por su parte, la Oficina Nacional de Crédito Público del Ministerio de Economía aseguró que el costo financiero de los préstamos es inferior al que la República podría obtener en el mercado.
La aprobación de estos créditos se produce en un contexto de restricciones financieras y búsqueda de sostenibilidad macroeconómica, donde el gobierno busca apuntalar su política fiscal a través de financiamiento externo.
