En el intrincado juego de poder dentro del peronismo bonaerense, el cierre de listas para las legislativas dejó un reparto donde todos los actores principales –Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa– obtuvieron algo, pero también cedieron en algunas aspiraciones. La Cámpora emergió como la fuerza con mayor número de lugares asegurados en las listas, aunque Kicillof logró consolidar su influencia en el estratégico conurbano.
Inicialmente, se había difundido un esquema que asignaba 11 lugares a La Cámpora, 11 a Kicillof y 7 al Frente Renovador de Massa, sobre la base de obtener 29 bancas en la Legislatura. Sin embargo, las negociaciones finales modificaron este reparto, otorgando a La Cámpora alrededor de 15 lugares «entrables», mientras que Kicillof se quedó con entre 8 y 10, y Massa con 5 o 6.
A pesar de no alcanzar el 50% de la lista que buscaba inicialmente, Kicillof logró un acuerdo significativo al negociar de igual a igual con Cristina Kirchner. Este acuerdo le permitió ubicar a figuras clave de su espacio, como Verónica Magario y Gabriel Katopodis, en los primeros lugares de las listas del conurbano, desde donde buscará imponer su estrategia de campaña centrada en la polarización con Javier Milei.
Si bien Kicillof podría perder algunos legisladores en comparación con las expectativas iniciales, el avance de su espacio es notable, equiparándose en poder a La Cámpora, que hasta ahora había hegemonizado el peronismo bonaerense. La Cámpora, por su parte, logró encabezar listas en cinco secciones electorales, consolidando su presencia en la provincia.
