La Iglesia Católica Argentina ha lanzado una dura crítica al gobierno de Javier Milei, expresando su profunda preocupación por el avance del narcotráfico en los barrios más vulnerables del país. A través de un comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), los obispos alertaron sobre el «retiro del Estado» en materia de prevención y asistencia, señalando que esta ausencia equivale a «una forma indirecta de condenar a la muerte a muchos jóvenes».
La CEA, presidida por el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, denunció que el narcotráfico está ocupando los espacios vacíos dejados por el Estado, convirtiéndose en una suerte de «Estado paralelo» que ofrece a los jóvenes una vida aparentemente mejor a cambio de su dignidad, libertad y, en muchos casos, sus vidas. Los obispos reclamaron mayor financiamiento para las organizaciones que trabajan en la contención y recuperación de jóvenes adictos, advirtiendo que la falta de recursos pone en riesgo la labor de voluntarios y equipos especializados.
Esta declaración se produce tras la publicación de un impactante informe del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) y Fundar, que revela el devastador impacto del narcotráfico en los barrios populares del AMBA. El estudio, basado en encuestas y entrevistas a jóvenes de entre 16 y 24 años, muestra cómo el consumo de drogas se ha generalizado a edades cada vez más tempranas, conduciendo a la participación en actividades delictivas y al abandono escolar.
La Iglesia, que desde hace años trabaja en la primera línea de contención a través de parroquias, hogares de Cristo y otras organizaciones, reafirmó su compromiso en la lucha contra este flagelo. Los obispos instaron a las autoridades nacionales, provinciales y municipales a reconocer y apoyar el trabajo que ya se realiza en el territorio, aportando los recursos necesarios para potenciarlo y ampliarlo. «Es fundamental cuidar y fortalecer estas comunidades que salvan vidas todos los días», enfatizaron.
