El empresario Leandro Scatturice, cercano a Santiago Caputo, está llamando la atención tras la revelación de contratos millonarios con la SIDE y la Anses. La compra de Flybondi ha destapado una serie de negocios que lo señalan como el «Lázaro Báez libertario», beneficiado por el poder del asesor presidencial.

Con un pasado ligado al mundo del espionaje, Scatturice habría ganado influencia en la Aduana y la DGI gracias a su relación con Caputo, quien tomó el control de la ex Afip. El empresario, residente en Miami, cuenta con contactos en la administración de Donald Trump, llegando a traer al secretario del Tesoro, Scott Bessent, en su jet privado.

Además de la compra de Flybondi, se ha revelado un insólito contrato de Scatturice con la SIDE para facilitar la vinculación del gobierno de Milei con el mundo de Trump. Este contrato, que ha generado críticas por duplicar funciones ya cubiertas por el cuerpo diplomático, establece que la empresa Tactic de Scatturice intervendrá en el «arreglo de reuniones» entre funcionarios argentinos y estadounidenses.

La compra de Flybondi por parte de Scatturice, financiada con fondos de la SIDE controlada por Caputo, se produce en medio de un proceso de ajuste y demonización de Aerolíneas Argentinas. La agencia estatal Télam, también desmantelada, estaría preparando informes negativos contra la aerolínea estatal, en un claro mecanismo de autofagocitación.

En el gobierno, no son pocos los que temen que Santiago Caputo esté creando un «Lázaro Báez libertario» al engordar a Scatturice con contratos del Estado. El empresario, a través de su empresa OCP Tech SA, también tiene contratos por casi 7 millones de dólares con la Anses, consolidándose como un «empresario multiuso» cercano al poder.