En un contexto internacional tenso, el gobierno argentino logró un consenso en el Comité de Descolonización de la ONU para avanzar con el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Sin embargo, el camino no fue fácil, y el alineamiento de la política exterior actual con Israel generó tensiones con países árabes, que ven con recelo el cambio de embajada a Jerusalén.
Fuentes diplomáticas revelaron que el consenso fue «atado con alambres», con intervenciones de Timor Leste y Antigua que complicaron las negociaciones. Incluso Venezuela aprovechó la ocasión para mencionar su disputa territorial con Guyana por el Esequibo. A pesar de las dificultades, el apoyo de países como Venezuela, Bolivia, Cuba y China fue crucial para evitar que el reclamo argentino fracasara.
El cónsul en Nueva York, Gerardo Díaz Bartolomé, jugó un papel clave en las negociaciones, gracias a su experiencia en el tema Malvinas durante el kirchnerismo. Su conocimiento del comité y sus gestiones personales con Antigua y Barbuda y Timor Leste fueron fundamentales para asegurar el consenso.
El canciller Gerardo Werthein reiteró ante el Comité el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Además, expresó la disposición de Argentina a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido para abordar todos los temas de interés mutuo, incluyendo la cuestión de la soberanía. Werthein también criticó la presencia militar británica en las islas y las decisiones unilaterales de Londres.
El documento aprobado en la ONU destaca la necesidad de una solución pacífica a la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, y reitera el apoyo a la misión de buenos oficios del Secretario General, Antonio Guterres.
