Cada vez son más los jóvenes que expresan su frustración por la falta de habilidades prácticas que les permitan desenvolverse con éxito en la vida adulta. Desde cómo pagar impuestos hasta cómo cocinar o administrar sus finanzas, la generación Z (personas nacidas entre mediados de la década de 1990 y principios de la década de 2010) siente que la escuela no les ha preparado para los desafíos del mundo real. Infobae publicó un artículo sobre el tema que desde hace tiempo viene generando interés pero no se había manifestado abiertamente como está sucediendo en la actualidad.
Esta demanda ha impulsado el surgimiento de cursos y talleres de «adulting», tanto en instituciones educativas como en plataformas digitales. Universidades en Estados Unidos y Canadá ya ofrecen asignaturas optativas que enseñan habilidades para la vida real, como administración del tiempo, finanzas personales y salud mental. En América Latina, la tendencia también comienza a ganar terreno, con jóvenes que se preguntan por qué la escuela no les enseñó lo que más necesitan en su día a día.
La pandemia aceleró la necesidad de estos aprendizajes, al obligar a muchos jóvenes a enfrentarse de golpe a tareas domésticas, gestiones médicas y situaciones económicas que jamás habían manejado solos. Ante esta situación, recurrieron a tutoriales en YouTube y TikTok, encontrando en creadores de contenido una guía para aprender habilidades básicas que no adquirieron en la escuela.
La falta de preparación para la vida cotidiana genera inseguridad y miedo al fracaso en muchos jóvenes. La psicóloga Paula Aguiar señala que existe una «fantasía de que la adultez es una etapa en la que uno debe tener todo resuelto, y eso los paraliza». Por eso, es fundamental que la educación incorpore herramientas para el día a día, que permitan a los jóvenes tomar decisiones informadas y vivir con autonomía.
