El Hospital Garrahan, emblema de la pediatría en Argentina, se encuentra en medio de una tormenta laboral. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ha anunciado un nuevo paro para el 25 de junio, intensificando las protestas en reclamo de mejoras salariales y en denuncia de lo que consideran sanciones y descuentos injustificados por parte del Ministerio de Salud. La medida de fuerza se suma a un cronograma de acciones que buscan visibilizar la crítica situación que atraviesa el centro de salud.
La asamblea de trabajadores tomó la decisión tras constatar la falta de avances en las audiencias de conciliación obligatoria. Según ATE, el gobierno no solo evitó presentar propuestas, sino que ni siquiera se presentó a la última reunión. En respuesta, los trabajadores realizarán un abrazo simbólico al hospital el 18 de junio, como muestra de unidad y resistencia ante lo que consideran provocaciones y falta de diálogo por parte de las autoridades.
El conflicto se agudiza con la reciente renuncia de la presidenta del Consejo de Administración del hospital, un hecho que, según los trabajadores, refleja el impacto de la disputa con el gobierno nacional. Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE, responsabilizó al gobierno por la situación crítica del hospital y exigió la renuncia de los demás funcionarios responsables.
El reclamo central de los trabajadores es la recomposición salarial, exigiendo que el salario mínimo se equipare al costo de la canasta familiar, estimado en 1.800.000 pesos argentinos. ATE denuncia que el gobierno busca desgastar a los trabajadores y pone en riesgo el futuro de la salud pública en Argentina. La disputa no solo involucra cuestiones salariales, sino que también pone en discusión el modelo de gestión y el acceso a la salud para toda la población.
