La economía argentina muestra señales de tensión, con un aumento en los niveles de morosidad que amenaza la estabilidad de la cadena de pagos. Los datos de marzo del Banco Central revelan un incremento sostenido en los incumplimientos, tanto de personas físicas como de empresas.
En particular, la morosidad en tarjetas de crédito alcanzó el 2,8%, el nivel más alto en los últimos tres años. Los préstamos personales también registraron un aumento en los impagos, llegando al 4%, el valor más elevado en nueve meses.
La situación más preocupante se observa en el aumento de los cheques rechazados. En marzo, se contabilizaron más de 64.000 cheques sin fondos, lo que representa un incremento interanual del 91,7%, la cifra más alta de los últimos cinco años.
En paralelo, se advierte un desapalancamiento entre depósitos y créditos en dólares, un proceso que recuerda a la crisis de la Convertibilidad. Los créditos en dólares aumentaron un 5% en mayo y acumulan un 36% en lo que va del año, mientras que los depósitos crecen a un ritmo mucho más lento.
A fines de abril, los depósitos en dólares del sector privado alcanzaron los USD 30.376 millones, tras una tendencia decreciente desde octubre de 2024. En contrapartida, el stock de préstamos bancarios en moneda extranjera supera los USD 25.000 millones.
