El panorama político en la provincia de Buenos Aires se recalienta con movimientos que ponen en jaque la reciente alianza entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA). Mientras algunos intendentes del PRO enfrentan tensiones y disputas con los bloques libertarios a nivel local, el intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, ha decidido romper filas y lanzar su propio partido político, «Hechos», marcando un quiebre en el tablero electoral bonaerense.

Las tensiones entre el PRO y LLA se manifiestan en varios municipios, donde los concejales libertarios han adoptado una postura opositora que dificulta la gestión de los intendentes del PRO. En 9 de Julio, por ejemplo, la intendenta María José Gentile ha sido objeto de denuncias penales y pedidos de destitución promovidos por el concejal libertario Luis Moos. En Pergamino, el bloque de LLA rechazó la rendición de cuentas del intendente Javier Martínez, evidenciando profundas diferencias ideológicas. En Junín, el concejal libertario Juan Manuel Cornaglia Re acusó al intendente Pablo Petrecca de gestionar los fondos públicos de manera oscura.

En este contexto de tensiones y desconfianza, el intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, ha dado un paso al costado de la alianza PRO-LLA, lanzando su propio partido político, «Hechos», junto a su hermano Manuel. Los Passaglia, que contaban con el respaldo de una sólida gestión municipal y contundentes triunfos electorales como aliados del PRO en Juntos por el Cambio, consideran que el reciente acuerdo entre LLA y el PRO desvía la atención de las verdaderas urgencias que enfrenta la provincia.

«Ni el kirchnerismo, ni La Libertad Avanza, ni el PRO pueden desarmar este entramado que crearon ellos mismos», señalan los impulsores de «Hechos», quienes critican las peleas políticas e ideológicas que impiden una gestión eficaz. Su objetivo es llevar el modelo de San Nicolás a toda la provincia, priorizando la seguridad, un plan productivo real y un Estado eficiente. Este nuevo espacio político se define como opuesto al kirchnerismo, pero también se distancia de la idea de un Estado ausente.

Con este panorama, la provincia de Buenos Aires se prepara para unas elecciones que prometen ser más que interesantes, con una alianza PRO-LLA tambaleante y el surgimiento de nuevas alternativas políticas que buscan capitalizar el descontento y ofrecer una visión diferente para el futuro de la provincia.