Tras la derrota del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, el búnker del partido se convirtió en un hervidero de recriminaciones. La mira apuntó directamente al consultor catalán, Antoni Gutiérrez-Rubí, y a César «Tuta» Torres, secretario de Atención Ciudadana, señalados como los principales responsables del fracaso electoral.

La estrategia de Gutiérrez-Rubí de desdoblar la elección y atomizar la oferta electoral fue duramente cuestionada. En el PRO consideraron que esta táctica, en lugar de disimular la previsible caída en votos, facilitó la nacionalización de la elección por parte de Milei, quien logró imponer a Adorni como el contendiente principal en la disputa contra el kirchnerismo. «El catalán es especialista en llevarte ordenado a la derrota», sentenciaron desde el búnker, recordando sus trabajos anteriores con Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Incluso, deslizaron que Gutiérrez-Rubí habría trabajado para Horacio Rodríguez Larreta hasta poco antes del cierre de campaña, sembrando dudas sobre su lealtad al proyecto del PRO.

Las críticas también se extendieron al ámbito territorial, donde la gestión de «Tuta» Torres fue tildada de desastrosa. Según fuentes internas, Torres habría roto relaciones con los presidentes de las comunas, lo que derivó en una fiscalización deficiente y salidas a territorio desorganizadas. «El Tuta destruyó el territorio», afirmaron, describiendo situaciones caóticas en las que funcionarios eran enviados a direcciones inexistentes o a predios baldíos.

El propio Mauricio Macri, visiblemente furioso, se retiró del búnker sin hacer declaraciones. Su escasa participación en la campaña y el tercer puesto obtenido por su candidata, Silvia Lospennato, evidenciaron su creciente debilidad política. Algunos especulan con que Macri podría reclamar ahora lugares en el gabinete porteño, buscando recuperar algo de influencia tras este duro revés. Sin embargo, la derrota en la Ciudad, sumada a la victoria de Milei, parece haber sellado el destino político del ex presidente, quien, según algunos analistas, «colocó los clavos de su ataúd político» al perder contra una figura emergente como Karina Milei. «Hace poco mas de tres años, Karina vendía tortas por instagram… mal por él, bien por ella», comentó un testigo presencial en el salón macrista.