Mar del Plata se encuentra en un momento de profunda transformación urbana y económica, y su mercado inmobiliario es un claro reflejo de ello. Más allá de los desarrollos tradicionales, la ciudad ve emerger nuevas tendencias en proyectos, tipos de propiedades demandadas y modalidades de inversión. Gabriel Fernández Arancibia (Reg. 4086 del Colegio de Martilleros de Mar del Plata), destaca cómo estas innovaciones están redefiniendo el panorama inmobiliario local, a la par que el mercado general transita un ciclo favorable de revalorización.

Por Marcelo Pérez Peláez

Transformación Urbana: Del Departamento al Barrio Propio

La fisonomía de Mar del Plata está evolucionando. Si bien la construcción de edificios sigue siendo relevante, la ciudad experimenta un marcado crecimiento en el desarrollo de nuevos modelos habitacionales. Una de las tendencias más notables es la consolidación de los barrios cerrados, que actualmente suman  decenas de barrios privados en el partido de General Pueyrredon. Este fenómeno responde a una demanda creciente por seguridad, mayores espacios verdes y amenidades, impulsando la urbanización de grandes extensiones de tierra.

La disponibilidad de estos amplios terrenos «abre posibilidades para futuros emprendimientos» de gran escala. La ciudad parece estar en un proceso de reconfiguración, pasando de un modelo centrado casi exclusivamente en construcciones de departamentos a la creación de nuevos barrios y desarrollos inmobiliarios que ofrecen una alternativa distinta de residencia y convivencia.

Crecimiento Económico y Nuevas Demandas: Grandes Espacios y Logística

El dinamismo económico de Mar del Plata, impulsado por el crecimiento industrial y comercial, genera una demanda inmobiliaria muy específica: la de grandes espacios. Particularmente en la zona sur de la ciudad, incluyendo el corredor de la Avenida Edison y el área cercana al nuevo Coto, la actividad comercial e industrial está en ebullición.

Grandes empresas y nuevas marcas que llegan a la ciudad buscan activamente «galpones y locales de gran tamaño», incrementando significativamente la demanda de espacios comerciales amplios y parques logísticos eficientes. Fernández Arancibia menciona casos recientes que ilustran esta tendencia, como la necesidad de grandes locales por parte de «una pizzería importante, una casa de deportes y una cafetería». La llegada de nuevas empresas a nivel nacional también repercute en esta búsqueda de ubicaciones estratégicas y espacios adecuados en ciudades como Mar del Plata.

Fernandez Arancibia
Gabriel Fernández Arancibia

Innovación en Inversión: Pools y Paseos Comerciales Descentralizados

El mercado inmobiliario también es testigo de la aparición y consolidación de nuevas modalidades de inversión y desarrollo que se adaptan a la escala y complejidad de los proyectos actuales. Una tendencia en crecimiento son los «pool de inversión», donde «dos o tres empresas se asocian para encarar proyectos» de mayor envergadura. Esta colaboración permite mitigar riesgos y aunar capitales y expertise para desarrollar emprendimientos que serían difíciles de abordar individualmente.

Paralelamente, la expansión urbana y la búsqueda de conveniencia han impulsado el desarrollo de «paseos comerciales» o «pequeños shopping en barrios». Estos centros comerciales descentralizados, como el caso del Paseo Sur, agrupan diversas marcas en un mismo complejo con el objetivo de «abastecer a los barrios» circundantes. Esta modalidad no solo ofrece comodidad a los residentes, sino que también dinamiza el comercio local y genera «mucho movimiento» económico en zonas de reciente o consolidado desarrollo barrial.

Un Ciclo Favorable: La Revalorización del Ladrillo

Estas nuevas tendencias de desarrollo e inversión coinciden con un momento particularmente propicio en el ciclo general del mercado inmobiliario marplatense. Según Gabriel Fernández Arancibia, la ciudad ha superado una etapa de valores mínimos, y el mercado «va para arriba». La naturaleza cíclica de este sector implica que, tras un período bajo, sobreviene una fase de crecimiento que suele extenderse «entre 5 y 10 años».

Estar en el inicio de este ciclo de ascenso tiene una consecuencia directa y relevante para quienes consideran invertir o comprar: los precios seguirán subiendo. «Todo lo que compres ahora», advierte Fernández Arancibia, «en pocos meses o años, tendrá un valor superior». Específicamente, proyecta que «dentro de 3 meses va a ser más caro, dentro de 6 meses va a ser más caro, dentro de 1 año, dentro de 2 años va a ser más caro». Esto significa que cualquier demora en la decisión de inversión se traduce en un costo mayor de adquisición y, por ende, en una menor rentabilidad potencial. En sus palabras, si uno «se demora», pagará «un poquito más» y la rentabilidad será «un poquito menor».

Asesoramiento y Oportunidades Concretas

En este contexto de tendencias emergentes y ciclo alcista, el asesoramiento profesional es indispensable. Fernández Arancibia destaca su rol en guiar a los clientes según sus objetivos (vivienda, renta, inversión), capital y plazos. La estrategia ideal, explica, se adapta a cada necesidad particular.

Identifica oportunidades especialmente interesantes, como la compra de «lotes para construir, propiedades para reciclar o departamentos baratos». Estas opciones, adquiridas a precios que aún considera accesibles, ofrecen un potencial significativo de valorización. Si bien comprar para vender en el cortísimo plazo (dos años) no es recomendable, sí lo es con una perspectiva de «3 o 4 años». En ese horizonte temporal, la inversión en este tipo de propiedades se presenta como una alternativa «más segura y rentable que mantener dólares inmovilizados». El ladrillo, afirma, ofrece una seguridad donde «Sabes que la plata está segura».

Actuar con Información y Oportunidad

El análisis de Gabriel Fernández Arancibia sobre el mercado inmobiliario de Mar del Plata dibuja un panorama de cambio y crecimiento. Las nuevas tendencias en desarrollos urbanos, la demanda de grandes espacios comerciales y las modalidades de inversión colaborativa conviven con un ciclo general de revalorización de las propiedades.

La clave para capitalizar este momento, subraya, es la acción informada y oportuna. Estar en un ciclo de ascenso implica que las oportunidades no duran indefinidamente. Por ello, su consejo final es claro: «estar atento (…) no apurarse pero no dormirse». Es fundamental «asesorarse, informarse bien» y comprender que «no hay segundas oportunidades o las segundas oportunidades no son tan buenas como las primeras» en un mercado en plena revalorización. La recomendación aplica tanto a quienes buscan asegurar su futuro habitacional como a quienes proyectan el crecimiento de sus negocios, ya que en ambos casos, concluye, se trata de decisiones ligadas al «dinero y de rentabilidad», y «no hay que demorarse con eso». El momento, según Fernández Arancibia, es propicio y exige decisión.

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