El gobierno argentino ha lanzado acusaciones graves contra el kirchnerismo tras los incidentes ocurridos durante la marcha por los jubilados que tuvo lugar en el Congreso. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, afirmó que la movilización, que incluyó la participación de barras de clubes de fútbol, fue organizada con la intención de desestabilizar al gobierno de Javier Milei. Según Francos, este tipo de manifestaciones busca generar un clima de violencia que podría interpretarse como un intento de golpe de Estado. “Se les ocurrió la original idea de poner barrabravas a defender los derechos de los jubilados y eso provocó los disturbios que vimos ayer”, declaró en una entrevista radial.
La marcha, que tradicionalmente es un reclamo pacífico por los derechos de los jubilados, terminó en caos, con enfrentamientos entre manifestantes y la policía, resultando en 124 detenciones, aunque la mayoría de los arrestados fueron liberados rápidamente. Un fotoperiodista se encuentra en estado crítico tras recibir un impacto en la cabeza durante los disturbios. Francos subrayó que el gobierno no tolerará la violencia y que se aplicará la ley con mayor rigor si se repiten situaciones similares. “Los violentos que insistan con este tipo de protestas van a ser reprimidos como corresponde”, enfatizó.
Además, el jefe de Gabinete criticó a la jueza Karina Andrade, quien decidió liberar a muchos de los detenidos, argumentando que su decisión dificultará la lucha contra la violencia organizada. Andrade justificó su fallo al señalar que se debe proteger el derecho constitucional a la protesta. La tensión entre el gobierno y la oposición se intensifica en un contexto donde el kirchnerismo busca recuperar terreno político, lo que podría complicar aún más la gobernabilidad en un año electoral.
