Manuel García Mansilla, quien asumió recientemente como Juez de la Corte Suprema, votó en contra de la designación de Ariel Lijo, cumpliendo así con lo que se conoce como el Pacto de Talcahuano. Este pacto, que se había anticipado en medios, parece haber complicado las aspiraciones de Lijo de asumir en el máximo tribunal. La Corte rechazó su solicitud de licencia extraordinaria, lo que obligará a Lijo a renunciar como juez federal para poder ocupar su puesto en la Corte, algo que, según se ha informado, no tiene intención de hacer en este momento.
La decisión de García Mansilla representa un golpe para el gobierno de Javier Milei, ya que se esperaba que su voto respaldara la llegada de Lijo al tribunal. En este contexto, se ha especulado que la maniobra de García Mansilla podría haber sido parte de una estrategia más amplia por parte de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, quienes buscan aislar a Ricardo Lorenzetti y mantener una mayoría en la Corte. Sin embargo, la votación en contra de Lijo ha sorprendido a muchos, ya que se pensaba que García Mansilla podría abstenerse de votar en un tema tan delicado.
El resultado de esta votación no solo afecta a Lijo, sino que también impacta a Santiago Caputo, quien había sido uno de los principales impulsores de la llegada de García Mansilla a la Corte. La situación ha generado reacciones en las redes sociales, donde se han burlado de los fracasos de Caputo, apodándolo «El Gago del Kremlin». A medida que se desarrollan estos acontecimientos, se vislumbra un panorama incierto para la relación entre el gobierno y la Corte Suprema, con posibles repercusiones políticas en el futuro cercano.
