En una reciente votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el gobierno de Javier Milei se unió a Donald Trump e Israel al rechazar la propuesta de establecer el 28 de enero como el «Día Internacional de la Coexistencia Pacífica». Esta resolución, presentada por Bahréin, recibió el respaldo de 162 países, mientras que Argentina, Estados Unidos e Israel fueron los únicos en votar en contra.

El embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, fue el encargado de expresar la postura del país, que se fundamentó en críticas a la Agenda 2030 y a lo que se percibe como un aumento de la burocracia internacional. Milei y su administración argumentaron que la resolución podría favorecer a China y que se oponen a lo que consideran políticas progresistas que chocan con el liberalismo económico. «Los esfuerzos globalistas, como la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, perdieron en las urnas», afirmó Edward Heartney, representante de Estados Unidos, alineándose con la postura del gobierno argentino.

La resolución, que busca promover la tolerancia y el respeto por la diversidad religiosa y cultural, fue presentada por Abdulla bin Ahmed Al Khalifa, ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Bahréin. A pesar del rechazo de Milei, el documento fue aprobado con una amplia mayoría, destacando la importancia de fomentar una cultura de paz y no violencia. La decisión de no apoyar esta iniciativa ha generado críticas y ha puesto de relieve la alineación de Argentina con posturas más conservadoras en el ámbito internacional.