Un reciente informe del Ieral de la Fundación Mediterránea ha revelado que el sector turístico argentino enfrenta un déficit “épico” y serios problemas de competitividad. Según los datos analizados, la pérdida de competitividad cambiaria ha llevado a un aumento significativo del turismo emisivo, es decir, la salida de argentinos al exterior, lo que ha generado un desbalance alarmante en la balanza turística. En enero, la diferencia entre el turismo receptivo (ingreso de extranjeros) y el emisivo superó los 1,2 millones de turistas, marcando el mayor desbalance mensual en la última década.
El informe destaca que el turismo emisivo creció un 73% en comparación con enero de 2024, mientras que el receptivo disminuyó en un 20%. Esta situación se ha visto agravada por el inicio del ciclo escolar en Buenos Aires, que ha afectado el turismo interno. Aunque el fin de semana largo de carnaval podría ofrecer un alivio temporal, no se espera que cambie la tendencia general. La brecha cambiaria, que alcanzó un 150% entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, ha hecho que viajar al exterior sea más accesible para los argentinos, impulsando así el turismo emisivo.
El informe también señala que el turismo terrestre ha experimentado un crecimiento notable, con un aumento del 93% en las salidas hacia Brasil y un 180% hacia Chile. Este fenómeno se asemeja a los niveles de turismo emisivo de 2017 y 2018, cuando el tipo de cambio era favorable. Sin embargo, el turismo receptivo se encuentra en niveles inferiores a esos años, lo que pone de manifiesto la crisis actual. Para abordar esta problemática, se sugiere la necesidad de implementar reformas que reduzcan el costo argentino, especialmente en términos impositivos, para mejorar la competitividad del sector.
