La Unión Cívica Radical (UCR) está acelerando sus definiciones en las provincias de Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y la provincia de Buenos Aires (PBA), mientras enfrenta crecientes tensiones internas y enfrentamientos. A medida que se acercan las elecciones legislativas, la falta de una estrategia clara ha generado descontento entre los radicales, quienes sienten que su partido no está en la mejor posición para competir. La situación se complica aún más con la distancia que ha tomado el PRO respecto a lo que antes era Juntos por el Cambio, especialmente en Córdoba y CABA.
En Buenos Aires, las fracturas son evidentes, con una lucha por la presidencia del Comité entre Miguel Fernández y Pablo Domenichini. Ambas facciones están a la espera de una resolución judicial que determine el liderazgo del partido. Facundo Manes se perfila como un posible candidato para renovar su banca en la Cámara de Diputados, mientras que busca formar un frente amplio que incluya a sectores del peronismo no kirchnerista. Sin embargo, su postulación genera escepticismo entre los seguidores de Maximiliano Abad, quien también tiene ambiciones políticas en la provincia.
En Córdoba, la incertidumbre gira en torno a la decisión de Juan Schiaretti, quien lidera las encuestas. Si decide no presentarse, Martín Llaryora deberá buscar otros candidatos menos reconocidos. Luis Juez, quien fue un fuerte contendiente en la última elección a gobernador, también está en la mira, aunque ha dejado claro que sus planes están enfocados en el 2027. En CABA, Martín Lousteau considera encabezar la lista de legisladores, buscando aliados de lo que fue Juntos por el Cambio, mientras el PRO y La Libertad Avanza aún no han definido sus estrategias.
La UCR se enfrenta a un panorama complicado, con divisiones internas que podrían afectar su capacidad de competir en las elecciones venideras. Las decisiones que tome el PRO en los próximos días serán cruciales para el futuro de la UCR y su papel en la oposición.
