La justicia estadounidense ha decidido embargar 210 millones de dólares a Argentina en relación a un caso de bonos que entraron en default. Esta medida fue confirmada por la jueza Loretta Preska y se llevará a cabo a partir de mañana. La Corte Suprema de EE.UU. había autorizado previamente este embargo en enero. Además, se ha congelado la suma de 100 millones de dólares adicionales.
La jueza Preska ha dado luz verde al embargo de los 210 millones, que se relacionan con el colateral de los Bonos Brady. En la misma resolución, se congeló otra cantidad de 100 millones hasta que dos grupos de acreedores, Attestor Master y Bainbridge Fund, concluyan su disputa sobre estos fondos. Sebastián Maril, consultor de Latam Advisors, explicó que estos holdouts, que son acreedores antiguos, tienen fallos a su favor debido a que no han recibido pagos desde el default de 2001. Attestor Master reclama 460 millones de dólares, mientras que Bainbridge Fund busca 100 millones.
Maril también destacó que el fondo Bainbridge, aunque no participó directamente en el embargo, intentó unirse al proceso para reclamar parte de los colaterales de los bonos Brady, pero su solicitud fue parcialmente rechazada. La situación se complica aún más, ya que la Argentina había entregado estos bonos como garantía de pago en los años 90, y si no cumple con los intereses, los acreedores pueden reclamar el pago a través de bonos del Tesoro estadounidense.
Este embargo se produce en un contexto donde Argentina ha enfrentado múltiples juicios por deuda impaga, y la victoria de los holdouts se suma a otros fallos favorables que han recibido en instancias anteriores. La situación financiera del país se ve así afectada por la larga historia de litigios relacionados con su deuda.
