Un grupo de catorce naciones que forman parte de la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha manifestado su rechazo a la reciente investidura de Nicolás Maduro, calificándola de ilegítima. En una declaración conjunta, estos países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Argentina y Chile, argumentaron que el acto carece de legitimidad democrática y que no se han presentado pruebas verificables sobre la integridad de las elecciones.

La preocupación por la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela fue el eje central del pronunciamiento. Las delegaciones instaron a la comunidad internacional a continuar apoyando los esfuerzos diplomáticos y humanitarios necesarios para abordar la compleja situación que enfrenta el país. En este contexto, los firmantes exigieron al gobierno venezolano que respete la soberanía popular, tal como se expresó en las elecciones del 28 de julio, donde el opositor Edmundo González Urrutia fue declarado ganador.

El documento también subraya la necesidad de restablecer el orden democrático en Venezuela y permitir una transición pacífica. Además, se hizo hincapié en las persistentes violaciones de derechos humanos en el país y se expresó solidaridad con los venezolanos que han tenido que abandonar su hogar debido a la crisis.

González Urrutia, quien se encuentra en una gira por América Latina buscando apoyo, afirmó que la dictadura de Maduro está debilitada, aunque sigue siendo una amenaza para quienes se oponen a su régimen. Durante su visita a Guatemala, el presidente electo instó a sus compatriotas a prepararse para regresar a Venezuela y tomar parte en la reconstrucción del país.

La situación en Venezuela sigue siendo un tema de gran preocupación en la región, y la respuesta de la OEA refleja el deseo de muchos países de ver una restauración de la democracia en la nación sudamericana.