El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, ofreció disculpas a la nación por haber declarado la ley marcial a principios de esta semana, una decisión que generó un fuerte rechazo y que fue revocada rápidamente. En un discurso emitido antes de la crucial votación en el Parlamento sobre su posible destitución, Yoon expresó: “Me disculpo sinceramente ante los ciudadanos que se sintieron muy angustiados”. Este mensaje se produce en un contexto de intensas protestas que exigen su renuncia.

La ley marcial, impuesta por primera vez desde 1980, sorprendió tanto a la población como a la comunidad internacional. La medida, que incluyó el despliegue de tropas y helicópteros en el Parlamento, fue levantada en la madrugada del miércoles tras la oposición de los legisladores. En su discurso, Yoon también aseguró que no se repetirá una decisión de este tipo, tratando de calmar los temores sobre un posible nuevo estado de excepción: “Permítanme ser claro: nunca habrá algo como una segunda ley marcial”.

La crisis política se ha intensificado, especialmente después de que el líder del Partido del Poder del Pueblo (PPP), Han Dong-hoon, afirmara que la renuncia anticipada de Yoon es “inevitable”. Han declaró que “el desempeño normal de las funciones presidenciales es imposible bajo las circunstancias actuales”. En medio de esta turbulencia, la Policía surcoreana ha iniciado una investigación por traición contra el presidente, a raíz de la declaración de la ley marcial, tras recibir denuncias de un partido opositor y activistas.

La situación en el país es tensa, con miles de ciudadanos protestando frente al Parlamento mientras se discute el futuro político de Yoon. Este escenario plantea serias dudas sobre la estabilidad del gobierno surcoreano y la dirección que tomará en los próximos días.