El presidente Gabriel Boric optó por no concertar una reunión bilateral con el dirigente opositor argentino Javier Milei durante la próxima visita de este último a territorio chileno. Voceros gubernamentales confirmaron que el jefe de Estado tiene agendados otros compromisos prioritarios, dejando entrever el escaso interés por entrevistarse con el referente libertario trasandino.

Este desaire contrasta con la cálida acogida que Boric brindó recientemente a figuras como el mandatario brasileño Lula da Silva y la canciller mexicana Alicia Bárcena para abordar asuntos estratégicos. «Este individuo arriba en viaje privado avisando a último momento, como si Chile se detuviera por su presencia», expresó molesta una fuente oficial sobre Milei.

La poca disposición de Boric por reunirse con el político argentino obedecería a su enfoque en reforzar vínculos regionales trascendentales. Con Lula, por ejemplo, analizó las relaciones comerciales con Brasil. Mientras que con Bárcena discutió la modernización del Tratado de Asociación con México.

En cambio, el gobierno chileno considera el periplo de Milei como una visita privada sin mayores implicancias diplomáticas. No se descarta, incluso, un eventual encuentro del argentino con José Antonio Kast, líder opositor de extrema derecha y archirrival de Boric. Kast es hijo del militar alemán Nazi Michael Kast Schindele, quien se instaló en Chile ante la caída del régimen y se convirtió en parte de la estructura de Pinochet.