En la provincia de Buenos Aires, principal distrito en cuanto a caudal electoral, se libra una intensa puja entre el PRO y La Libertad Avanza por los sellos partidarios y espacios de representación institucional. Una disputa que pone de manifiesto las profundas fracturas internas en ambas fuerzas políticas.

Por un lado, la ruptura entre los sectores de Mauricio Macri y Patricia Bullrich dentro del PRO derivó en una feroz contienda por lugares claves. El ala de Bullrich reclama cargos como la representación del partido en el Consejo de la Magistratura bonaerense, hoy en manos de Fernando Compagnoni, alineado con Cristian Ritondo.

«Si se van del bloque que renuncien a los lugares que obtuvieron por ser parte del espacio», advirtieron desde el sector que conducirá el partido provincial. En la misma línea, exigen la renuncia de Santiago Nardelli al directorio del Banco Provincia, tras migrar al bando bullrichista.

La puja escaló a la disputa por las presidencias de comisiones legislativas que ostenta el bloque «PRO Libertad» de Bullrich. Además, el sector de Ritondo buscará impedir que utilicen esa denominación, de cara a la eventual normalización partidaria.

Situación similar se da en la interna de La Libertad Avanza. Allí conviven dos bloques en el Senado bonaerense con idéntica denominación: «Libertad Avanza» y «Libertad Avanza I». Este último responde a las directrices de Javier Milei y su hermana Karina.

Tras lograr esta semana la formalización del sello partidario provincial, con Karina Milei y su principal armador Sebastián Pareja como apoderados, buscarán que el bloque disidente deje de utilizar el nombre de la fuerza política.

«Es un avance para contar con nuestra herramienta electoral de cara a las elecciones y consolidar el espacio que defiende las políticas del presidente», explicó el diputado Alejandro Carrancio, también apoderado del nuevo partido.

Las internas arrecian en ambos espacios de la principal provincia electoral. Una cruenta batalla que pondrá a prueba la cohesión interna y capacidad de supervivencia de los sellos partidarios involucrados, en un nuevo capítulo de la cada vez más convulsionada realidad política nacional.