En un contundente despliegue de fuerza política, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó una multitudinaria movilización hacia las oficinas del Ministerio de Economía para reclamar de manera enérgica el pago de los fondos que el Gobierno nacional adeuda a la provincia de Buenos Aires.

Secundado por una nutrida comitiva de ministros y más de 60 intendentes del oficialismo provincial, Kicillof impulsó una marcha sin precedentes que culminó con la entrega formal de un petitorio en el que se detalla una millonaria deuda, que según los cálculos bonaerenses asciende a $5,8 billones.

«No nos queda otra que apersonarnos y defender los intereses de la provincia», manifestó con firmeza el ministro de Gobierno Carlos Bianco ante la falta de respuestas oficiales. Los funcionarios acusaron al Ejecutivo nacional de aplicar un «sistemático plan de asfixia financiera» al suspender transferencias clave como el Fondo de Incentivo Docente y recortar partidas destinadas a obras públicas y transporte.

«Enviamos formalmente el reclamo hace semanas, pero nunca obtuvimos respuesta alguna del ministro Luis Caputo. Por eso nos vimos obligados a movilizarnos masivamente», agregó un enfurecido Gabriel Katopodis.

Lejos de amedrentarse, el kirchnerismo bonaerense profundizará las protestas, con una «vigilia militante» prevista para hoy en el Congreso y un nuevo «pronunciamiento popular» cuando se trate la polémica Ley de Bases en el Senado. «Nadie que se precie de ser peronista puede dejar que ese REGI pase», advirtió Máximo Kirchner.

Las imágenes de una plaza colmada de manifestantes con banderas celestes y blancas tensarán aún más la delicada trama política nacional. En el oficialismo crece el malestar por la actitud «desafiante e irrespetuosa» del kirchnerismo bonaerense.