El Ejecutivo de Javier Milei atraviesa momentos de tensión interna que han paralizado su gestión. Ante esta situación crítica, el oficialismo apuesta todas sus fichas a que el Senado dé luz verde a la polémica Ley Bases, considerada su norma fundamental para avanzar con el programa liberal.

Si bien desde la Casa Rosada buscaron quitarle dramatismo asegurando que aún continúa la «luna de miel», las señales son elocuentes: el Presidente se vio obligado a acortar su gira por Europa para involucrarse de lleno en la crisis desatada por las renuncias de Nicolás Posse y otros funcionarios clave.

«Todas las dificultades se arreglarían con la aprobación de Bases», reconocieron fuentes oficiales consultadas. Sin embargo, a días de la votación clave admiten no tener los respaldos necesarios, en especial por el ríspido rechazo a la reformulación de la movilidad jubilatoria que impulsa la oposición.

En este contexto de zozobra interna, se acumulan cuestionamientos y definiciones pendientes. La futura composición de la Agencia Federal de Inteligencia, los rumores sobre nuevos cambios de gabinete e incluso la continuidad del propio Posse en un cargo menor, son algunos de los temas candentes.

A esto se suma el tironeo con el asesor económico Federico Sturzenegger por el alcance del anunciado «Ministerio de Modernización», una iniciativa que podría quedar acotada a los roles de una Secretaría para agilizar su puesta en marcha.

En el círculo presidencial cunde el desánimo por la falta de gestión concreta pese a la multiplicidad de anuncios, aunque los más críticos ya vislumbran la necesidad de recurrir a los cuadros técnicos de Juntos por el Cambio para recomponer el rumbo, algo que Milei rechaza de plano.