El presidente Javier Milei protagonizó un tenso cruce con el Fondo Monetario Internacional luego de que la vocera Julie Kozack advirtiera sobre inconsistencias en su plan económico. La respuesta del mandatario fue amenazar con no asistir a la cumbre del G7 en Italia.
En su habitual conferencia de prensa semanal, Kozack manifestó preocupación por la falta de «durabilidad y equidad» en el ajuste fiscal implementado. Asimismo, exhortó a retocar las políticas monetaria y cambiaria para «anclar la inflación», y a priorizar reformas que fomenten la inversión privada y el empleo formal.
La funcionaria también insistió en un «respaldo político más amplio» al programa de reformas económicas, en una señal de desconfianza hacia la capacidad del oficialismo de aprobar leyes clave en el Congreso.
Ante estas advertencias, que podrían retrasar nuevos desembolsos del organismo, Milei reaccionó de manera airada. Fuentes oficiales confirmaron que el Presidente amenazó con bajarse de la cumbre del G7 que se celebrará en días próximos, a la que había sido invitado por gestiones de Italia.
La tensión escaló aún más con la suspensión de una misión que el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, tenía programada en Washington para negociar con el FMI. Desde la oposición, se advierte que el distanciamiento con el Fondo profundiza el aislamiento financiero del país.
En privado, Milei sostiene que el organismo actuó con doble rasero al apoyar la gestión de Sergio Massa pese al incumplimiento de metas, mientras ahora le pone «palos en la rueda» incluso sobrecumpliendo las revisiones trimestrales.
