La interna dentro del PRO alcanza niveles de máxima tensión a menos de un año de las elecciones presidenciales. El ala dura liderada por Patricia Bullrich profundiza su embestida contra la conducción de Mauricio Macri, mientras el macrismo intenta aislarla de los principales espacios de poder partidario.

Las aguas se agitaron esta semana cuando un grupo de legisladores bonaerenses afines a Bullrich anunció la ruptura del bloque amarillo en la Legislatura provincial. La movida fue una represalia contra Cristian Ritondo por avalar la renuncia de Daniela Reich, cercana a Bullrich, de la presidencia del PRO bonaerense.

Ante este escenario, el propio Macri reunió a Ritondo e intendentes afines para relanzar una mesa política alternativa que fortalezca su impronta en territorio bonaerense. «Volver al origen y evitar que Milei los fagocite a través de Bullrich» sería el objetivo, según trascendió.

El macrismo no se queda atrás y analiza severas medidas contra la ministra de Seguridad. Algunas voces plantean correrla de la Asamblea partidaria que debía presidir en julio, quebrando un acuerdo previo. «Acaba de romper el bloque, cómo va a ser presidenta», cuestionaron.

En este tironeo de fuerza, ambos sectores se acusan de responder a intereses ajenos al PRO. Mientras Bullrich es señalada por alinearse con Milei, al macrismo lo tildan de distanciarse del presidente para preservar su bastión político.

Más allá de las aristas internas, lo cierto es que esta puja tendrá incidencia en la conformación de las listas de candidatos para 2024, donde cada espacio buscará imponer sus fichas estratégicas.