A pesar de las protestas de algunos bloques, este lunes los senadores nacionales verán reflejado en sus recibos un sustancial incremento en sus dietas mensuales, alcanzando los $8 millones.

En una polémica votación exprés el pasado 18 de abril, el Senado aprobó elevar las dietas a 4,5 millones de pesos, más adicionales por gastos de representación y desarraigo que las empujan al millonario monto. Además, decidieron acoplarlas a los aumentos que reciban los empleados legislativos.

Aunque casi todos los jefes de bloque enviaron una nota solicitando no aplicar el nuevo aumento, la presidencia del Senado alega que solo el pleno puede revertir la medida en una nueva sesión. Con la renovación de autoridades recién en julio, es improbable que el tema se retome a corto plazo.

«Son los senadores quienes deben resolverlo votando nuevamente. La presidencia no puede ir en contra de lo que aprobaron», explicaron fuentes parlamentarias sobre la situación reglamentaria.

El escandaloso incremento generó malestar también en Diputados, donde los salarios distan mucho de esas cifras millonarias pese a afrontar gastos similares de vivienda y traslados. «Algo vamos a hacer, la brecha es muy grande», advirtieron sobre un posible ajuste.

Mientras los senadores cobrarán alrededor de $8 millones brutos este mes, en la Cámara Baja los montos oscilan entre $2,5 y $3 millones. Legisladores opositores se quejaron: «Nosotros también alquilamos y tenemos gastos, pero cobramos poco más de un millón».

Varios proyectos buscan equiparar o atar las dietas legislativas a otros parámetros, pero la cuestión quedó relegada tras la aprobación del aumento al Senado. En un clima de alta inflación y reclamos sociales, el millonario salario que percibirán los senadores reaviva las críticas contra la clase política.