El avance de las negociaciones en el Senado para aprobar la polémica ley Bases y el paquete de reformas fiscales se ha visto seriamente comprometido por la falta de una estrategia unificada por parte del oficialismo.

Una semana más se ha perdido en discusiones estériles, mientras la oposición dialoguista denuncia no recibir respuestas concretas a sus planteos de modificaciones. «Estuvimos muy desordenados», admitieron desde las filas libertarias.

La intromisión de la Casa Rosada ha sido una constante, socavando incluso el rol de negociadora de la vicepresidenta Victoria Villarruel. «Un día te llama uno, después aparece otro funcionario, se mete la Rosada y deja de lado a los propios legisladores. Se convierte todo en una gran mermelada», lamentó un asesor experimentado.

La falta de una voz autorizada para cerrar acuerdos ha exasperado a los dialoguistas, que este miércoles hicieron públicas sus demandas al no ver reflejados cambios de fondo en los borradores oficiales. Desde la quita de la cuota sindical hasta frenar una posible privatización de Aerolíneas, emergieron reclamos que van mucho más allá de ajustes menores.

Incluso desde las filas oficialistas resuenan voces disonantes, como el riojano Pagotto, que cuestionó el «lenguaje impreciso» de los proyectos. Una muestra más del desorden gubernamental que pone en jaque el tratamiento de unas iniciativas clave para la agenda económica.