Mientras la provincia de Misiones atraviesa un crítico enfrentamiento entre su gobierno y los trabajadores estatales, la gestión de Axel Kicillof en Buenos Aires logra mantener la calma a través de constantes incrementos salariales. La estrategia busca evitar una situación tan álgida como la que vive el noreste argentino.
«Estamos llevando adelante una política mensual de paritarias, con aumentos en los cinco meses transcurridos para que nuestros trabajadores no pierdan poder adquisitivo», afirmó Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense. Las subas salariales han oscilado entre el 7,5% y el 25%, ajustándose a los índices inflacionarios.
Desde el Ejecutivo provincial apuntan al gobierno nacional por la asfixia financiera que sufren distritos como Misiones. «Si la asfixia es para que votemos una ley que no nos favorece, acá no miren. No vamos a apoyarla», advirtió Bianco, en relación a la Ley de Leyes impulsada por Javier Milei.
A pesar de los recortes en transferencias no automáticas, Buenos Aires garantiza el pago del próximo aguinaldo mediante «determinadas modificaciones» en su programa de gobierno. La policía bonaerense también se beneficia de los incrementos salariales, evitando tensiones como las del 2020.
«No hay que dejarse extorsionar», sentenció Bianco, consciente de que las subas periódicas son el camino para sortear un conflicto social de alta envergadura. Mientras Misiones arde, Buenos Aires intenta mantener la calma en un contexto económico adverso.
