El proceso de desmantelamiento de la agencia estatal Télam parece encaminarse hacia su fase final. Según informes oficiales, más del 35% de los trabajadores adhirieron al programa de retiros voluntarios impulsado por las nuevas autoridades interventoras.
Esta semana resultará clave, ya que se espera que un centenar más de empleados se sumen a la oferta de desvinculación. Fuentes cercanas revelan que el Ministerio de Hacienda ya transfirió alrededor de $4.000 millones para costear estos retiros masivos.
«Al menos 250 personas deberían aceptar el plan para dar por concretado el cierre», confían en el Gobierno. Con los últimos anuncios, esa meta pareciera alcanzable en los próximos días.
En paralelo, la intervención avanza con el cierre de las corresponsalías del interior del país. Rosario y Corrientes ya bajaron sus persianas, mientras que esta semana lo haría La Plata. Sus mobiliarios fueron mudados a las instalaciones de Radio Nacional a la espera de definir su destino final.
La decisión de liquidar Télam fue uno de los primeros anuncios del presidente Javier Milei al asumir. «Es un espacio de adoctrinamiento dirigido por la hija de una montonera», justificó en duros términos su titular al frente del partido La Libertad Avanza.
No obstante, las reticencias iniciales de los trabajadores hicieron peligrar los plazos previstos. Hasta entrado marzo, apenas un 20% de la planta aceptó siquiera escuchar la propuesta oficial.
Nicolás Posse, el funcionario a cargo del proceso de privatización de medios públicos, monitorea de cerca las negociaciones en búsqueda de concretar el cierre en un plazo máximo de tres meses.
Confían que la oferta económica convenza finalmente al grueso de los trabajadores. De lo contrario, no descartarían medidas más drásticas a futuro.
