La implacable crisis económica que azota al país deja una estela de deterioro en el poder adquisitivo de las familias de Córdoba. Un dramático relevamiento del centro de almaceneros provincial arrojó datos desgarradores sobre el impacto en el consumo de alimentos básicos.

Según el estudio, en abril la inflación de alimentos fue de 5,1%, aunque acumuló 71,4% en el primer cuatrimestre de la gestión de Milei. Esto provocó que el 58% de los hogares cordobeses no pudiera acceder a la canasta básica alimentaria completa.

La situación es crítica. Un 26% de las familias admitió que algún integrante sintió hambre y no pudo comer. Además, el 18% se quedó sin comida al menos un día y el 9% comió una única vez por falta de recursos.

«Pone en evidencia el derrumbe del consumo de alimentos básicos por el deterioro del poder adquisitivo», señala el informe que constató una caída de 30% en las ventas de alimentos en almacenes barriales respecto a 2023.

Para afrontar las compras, el 89% de los hogares debió recurrir a financiamiento. El 48% utilizó el «fiado», mientras que el 33% usó tarjetas de crédito, muchas en situación de mora según admitieron.

La cruda radiografía deja al descubierto la dramática realidad que sufren miles de familias cordobesas, donde el hambre se instala de manera silenciosa en los hogares más vulnerables.